26 de mayo de 2009

VideoLinK: Hey Jude (versión karaoke masivo)

Soy un beatlemaníaco puro y duro. Desde que con diez añitos o así descubrí, entre discos de Salomé, Los Brincos y otras perlas que cogían polvo en el hogar paterno, un single con cara A All you need is love y cara B Baby, you're a rich man, los cuatro de Liverpool han sido imprescindibles en mi vida. Pueden pasar meses sin pinchar nada de ellos, pero cuando lo hago, mis sentidos desbordan de emociones. Siempre están ahí, más allá del bien y del mal, trascendiendo toda época y acontecimiento.

Quizá por eso, este vídeo me ha provocado la irrupción de alguna que otra lágrima. Por eso, y porque inunda mi pensamiento de ideas de lo más ingenuas. Ya sabéis, el amor universal y otras quimeras.

Pero sequémonos las lágrimas y pongamos los pies en el suelo, porque al fín y al cabo la finalidad es publicitaria. ¡Pero es tan hermoso!

Una peli: El niño con el pijama de rayas (2008)

5/10

Bueno, pues por fin vi El niño con el pijama de rayas. Han sido varios meses ocupando un valioso Gb en el cada vez más escueto espacio de mi disco duro portátil. Y ahí estaba yo, dándole preferencia a otras cosas que pensaba más digeribles, porque no siempre tiene uno cuerpo para imbuirse en el asunto del Holocausto, tema que el cine ha sabido abordar de forma más o menos eficaz y del que siempre resulta una sensación final (que no “solución”) cercana a lo angustioso. Pero ha sido tanto el bombo que le han dado al libro y, como no podía ser de otra manera, también a su versión en celuloide, que su visionado se había convertido en casi una asignatura pendiente.

Pero resulta que esta no es una película sobre el Holocausto. Que no, que no cuela. Que esta historia podría haber tenido lugar en cualquier otra situación análoga. Su argumento podría encajar igual de bien en la URSS de Stalin, en el Guantánamo cubano o en el sur de África durante la guerra de los Boers. Cójanse a dos niños de ocho años; sitúeseles a ambos lados de una valla y asígneseles roles de inocentes observadores de las circunstancias que les ha tocado vivir; añádanse varios litros de sensiblería y dos puñados de dramatismo fácil; rebájese sin recato el rigor histórico y, una vez decorado con una impecable puesta en escena y las mismas interpretaciones de los niños, sírvase y consúmase de inmediato, no vaya a ser que el influjo del best-seller se evapore y al final tanto correr para llevarlo al cine se quede en nada.

Porque esto es precisamente a lo que huele este caldo: mucha prisa por llevar a la gran pantalla la exitosa novela. Esa prisa que parece provocar cortedad de razonamiento en los guionistas, incapaces de componer un argumento verosímil, donde nada menos que la seguridad y vigilancia nazi son inexistentes, hasta el punto de que los niños mantienen largas conversaciones durante días, verja mediante, sin ser siquiera molestados; donde el mimado infante alemán se queda a solas durante horas con un prisionero judío y donde la puerta por la que escapa de su casa y accede al campo de concentración siempre está abierta...

En quince minutos, la película ya muestra sus cartas, sobre todo con la actitud del chico, cuyas miradas de escepticismo ante los éxitos de su padre no entran ni con calzador. Así y todo, intentas darle las oportunidades que sean necesarias, en aras de, por lo menos, disfrutar de una historia tan dramática como irreal. Pero la acumulación de situaciones ilógicas es aplastante, y el edificio se derrumba finalmente ante su peso, llevándoselo todo por delante.

23 de mayo de 2009

Un disco: CRUCIFIED BARBARA - Till death us party (2009)

9/10


Reconozco que las bandas de chicas nunca han sido mi fuerte. Jamás di con ninguna que tuviera el nivel suficiente para competir con los tíos en el –dicen- difícil mundo del rock. De hecho, nunca existió una banda enteramente femenina que llegara a los niveles de Maiden, Judas o Theatre, por poner unos ejemplos, lo que demuestra, una vez más y como en otros aspectos de la vida, que las chicas mejor se quedan en casita haciendo sus labores y nos dejan a los hombres realizar el trabajo que realmente vale la pena, pues al fin y al cabo somos los más aptos para ello.
¡JeJeJe! Es broma ¿eh?

Ahora en serio. Es cierto que las bandas femeninas de rock nunca llegaron a cuajar del todo. Ni en mi opinión ni en la del público en general. Tan solo Girlschool en los ’80 consiguieron llamar mi atención y obtener cierta relevancia a nivel internacional. Luego vinieron las guapísimas Vixen y sus genuinas maneras de producto prefabricado, pero poco más. Otra cosa son las bandas con presencia femenina, que son multitud y muchas de calidad contrastada. Podría citarlas a mogollón, pero valgan como ejemplos Nightwish, Within Temptation, Lacuna Coil y tantas otras.

Pero dejémonos de rodeos históricos y centrémonos en este magnífico álbum. Crucified Barbara son cuatro suecas macarras y buenorras, dispuestas a levantar la tapa de los sesos de aquellos incautos situados a menos de 50 metros del lugar donde detone su demoledor Til Death do us Party, segundo trabajo que presentan y que incluye no once temas, sino más bien once andanadas de poderoso metal guitarrero y salvaje, trepidante y vigoroso, de audible sesgo punkarra, ideal para machacarte el cuello en feroz headbanging, por mucho que algunos de sus temas contengan coros con cierta melodía.

A riesgo de parecer mezquino en mi comentario, no tengo mucho más que decir sobre este disco. Además, ya he escrito bastante en la introducción sobre los grupos femeninos y estoy cansao. Tan solo recomendar su escucha a todo volumen bien pertrechado de productos de elevada etilidad. Yo he flipado sobre todo con Killer on his knees; Danger, danger; Rats y Feels like death, estos tres últimos son los que cierran el disco, con lo que podría decirse que, en mi opinión, es un trabajo que va alcanzando su climax hacia el final. De paso, con los títulos de estos temas podéis haceros una ligera idea de por dónde van los tiros. ¡Qué brutas!

Ahí va un vídeo. Es un tema que no figura entre mis favoritos pero... cosas de la promoción y de mis gustos, que no tienen por qué ir de la mano.


22 de mayo de 2009

Yo Reflexiono, tú reflexionas... ¿ellos reflexionan?

Muy en relación con lo comentado más abajito (La Biblia al pie de la letra), copio/pego aquí un par de cosillas que man gustao, oye.

- "La vida, en el único sentido de la palabra que conocemos, está hecha de cambios, de oscilaciones entre lo mejor y lo peor, de imprevistos. Una eterna bienaventuranza o una eterna condena son formas inacabables de congelación en el mismo gesto pero no modalidades de vida. De modo que ni siquiera las religiones con mayor garantía post mortem aseguran la «vida» eterna: sólo prometen la eterna existencia o duración, lo que no es lo mismo que la vida humana, que nuestra vida."

- "A este ejercicio de buscar y sopesar argumentos antes de aceptar como bueno lo que creo saber, es a lo que, en términos generales, se le suele llamar utilizar la razón."

(Fernando Savater - Las preguntas de la vida)

20 de mayo de 2009

VideoLink: El Gorrilla

Otra genialidad de esas que la gente se saca de la manga de vez en cuando. Recomendao por mi amigo Luí, que una vez más dio en la diana. Ese Luíííí!!!!

¡A que le dasssss!

Un libro: La Biblia al pie de la letra (2008)

8/10

¡La Biblia! ¿La Palabra de Dios? ¿La Verdad Revelada?..

... ¿O simplemente una recopilación de mitos, leyendas y preceptos de todo tipo, dictados y escritos por seres humanos de carne y hueso, bajo la lógica influencia del momento y las circunstancias en que se escribieron?

Dejo ahí la disyuntiva para la reflexión del interesado/a. Abordemos, por el momento, la cuestión bíblica desde una perspectiva más lúdica. La que nos propone A.J. Jacobs, editor de la revista norteamericana Esquire y autocalificado como conejillo de indias humano. El por qué de este mote lo encontramos en el hecho de que el amigo parece dispuesto a llevar a cabo los más extraños experimentos. Previamente a esta su aventura bíblica, AJ. Jacobs (AJ. en adelante) se embarcó en el propósito de convertirse en el hombre más culto de la Tierra… metiéndose entre pecho y espalda la Enciclopedia Británica

Nacido en el seno de una familia judía no practicante, AJ., agnóstico declarado, se propuso un buen día vivir siguiendo al pie de la letra las leyes y preceptos bíblicos. Eso sí, afortunadamente para él, la aventura “solo” iba durar un año. Pero dejemos que sea el bueno de AJ. quien lo explique:

“Mi propósito ha sido el siguiente: vivir la auténtica vida bíblica… seguir la Biblia del modo más literal posible. Obedecer los Diez Mandamientos. Dar frutos y multiplicarme. Amar a mi prójimo. Entregar el diezmo de mis ganancias. Pero también obedecer otras reglas que a menudo se olvidan: abstenerme de vestir ropa confeccionada con fibras mezcladas, lapidar adúlteras y, por descontado, no afeitarme la barba (Levítico 19:27). Intento obedecer la Biblia entera, sin seleccionar ni escoger”

Y a partir de ese momento, comenzó su rosario de acciones a cual más absurda e incomprensible, de las que cito algunas, aunque se cuentan por cientos:

- Haciendo sonar, soplando, un cuerno de carnero al principio de cada mes (esta era de las facilitas)
- Evitando el más mínimo contacto con su mujer en los días de menstruación, cumpliendo con la muy divina imposición de Levítico 15:20: “Todo aquello sobre lo que ella se acueste quedará impuro, y todo sobre lo que ella se siente…”
- Sometiendo a análisis microscópicos sus prendas de vestir para rechazar las que mezclan tejidos. Lo curioso es que existen especialistas a tal efecto, que garantizan que las prendas son ajustadas a la Ley.
- Lapidando a los malvados. Pero tranquilos, que la cosa se limitó a arrojar chinitas sobre algún que otro borracho.

¿El resultado? En lo que a mi opinión se refiere, La Biblia al pie de la letra ha resultado divertida e interesante. Divertida, porque el sentido que el autor ha querido dar a su trabajo ha sido ese, aunque viva situaciones de lo más surrealistas, como el momento en que accede a la circuncisión de su pequeño pese a considerar esta práctica como un rito primitivo y sin sentido. Lo pasa realmente mal. E interesante, porque acabas enterándote de muchas cosas del mundo judío que contribuyen a engrosar tu bagaje cultural (oich!).

En cuanto al autor, refiere al final de la obra lo que identifica como cierta evolución espiritual. El sabrá. Por lo pronto, los derechos cinematográficos de su aventura han sido adquiridos por Paramount Pictures, así que pronto podremos ver en la gran pantalla las tribulaciones de este curioso personaje, aunque yo me la bajaré de intenné, faltaría más

13 de mayo de 2009

VídeoLink: Y posar, posar, posar...

Todos tenemos nuestro lado bueno y malo, y no me refiero a la cuestión metafísica del bien y del mal que todos llevamos dentro, no. Simplemente aludo a que, cuando nos hacen una foto, muchas veces desearíamos haber puesto la otra mejilla, o sea, el perfil que más nos favorece.
Aprendamos de esta chica, de la que he llegado a pensar que tiene alguna deformación facial, porque la verdad es que esos labios avanzando hacia el infinito no la favorecen mucho. O quizá es que al natural es todavía más fea.


Un libro: El asombroso viaje de Pomponio Flato (2008)

7/10

Pomponio Flato es un noble romano que, motivado por sus ansias de aventura y diversas dolencias digestivas, recorre los confines del mundo conocido en busca de remedio a sus padecimientos. Ello le lleva a la Palestina del siglo I AC. donde conoce a una peculiar familia: un niño llamado Jesús, que encarga a Pomponio el esclarecimiento de un asesinato del que su padre, un carpintero llamado José, está acusado. También anda por ahí su madre, la gentil María. Los personajes suenan ¿a que sí?

El relato, planteado de forma epistolar pues se trata de una carta dirigida a un tal Fabio, es divertido y ameno, como no podía ser menos conociendo a su autor. Los personajes, algunos de ellos sacados del relato evangélico como es el caso de los arriba mencionados, cumplen roles totalmente diferentes a los que desempeñan en aquél. No obstante, los guiños al original son constantes. Así, sobre María recae la velada sospecha de que le fue infiel a José años atrás, siendo Jesús el fruto de aquel desliz; Jesús, cuyo papel, aparte del de hijo del acusado, podría ser el de su eficaz ayudante –como el Watson de Sherlock Holmes o el Pedrín de Roberto Alcázar-, maldice alguna que otra higuera, y sus comentarios recuerdan con frecuencia a los que podemos encontrar en los Evangelios.

Se podría decir, pues, que Eduardo Mendoza deforma lo deformado, pues los Evangelios se escribieron, como muy pronto, unos 40 años después de muerto su protagonista, con lo que sus dichos y hechos son, en muchos casos, añadidos de sus autores de los que, por cierto, no se tiene ni idea de quienes fueron, muy a pesar de que se titulen con el nombre de los que la tradición cristiana considera sus autores.

Una vez hecho este pequeño inciso agnóstico-escéptico, decir que el punto fuerte de esta obra no lo hallaremos en la historia en sí -absurda como pocas-, ni en su desenlace -peregrino a más no poder. La auténtica virtud de este librito –no llega a las 200 páginas-, está, una vez más, en la deslumbrante retórica que el autor emplea y que, haciendo una perfecta simbiosis con su habitual tono humorístico, ofrece un buen rato de diversión, aunque no de carcajeo. Para esto último, recomiendo encarecidamente El misterio de la cripta embrujada. Risas aseguradas.

El asombroso viaje de Pomponio Flato supone mi tercer acercamiento (¡¿solo?!) a la obra de Eduardo Mendoza. Anteriormente, y por este orden, había asaltado las páginas de Sin noticias de Gürb (simpático) y la ya mencionada El misterio de la cripta embrujada (desternillante, hilarante, genial...). Atendiendo a una clasificación que estableciera mis preferencias entre estas tres obras, la que nos ocupa quedaría perfectamente encajada justo en medio de las dos citadas.

6 de mayo de 2009

Una Peli: Gran Torino (2008)


6/10

Una vez leídas las críticas y asimilados los comentarios compañeriles (compañeril: de compañero) del desayuno de los lunes, el que escribe aguardaba, con los ojos entornados, el gesto torcido y el abdomen apretado, el clásico golpe en el mentón que el amigo Clint nos propina con una periodicidad cuasi anual desde su cátedra hollywoodiense. Bueno, quizá este inicio de crítica recuerda demasiado a Million dollar baby, pero el comentario se puede ajustar perfectamente a Mystic river y otros títulos de incuestionable rudeza, por más que la filmografía de Eastwood tienda a lo variopinto, oscilando entre el drama de las ya mencionadas, el thriller (Deuda de sangre, Ejecución inminente...) la comedia (Space cowboys, El sargento de hierro...) e incluso el documental aquel que hizo sobre los pianistas de blues y para el que Martin Scorsese rascose el bolsillo.

Pero no. Esta vez el puñetazo tornó en simple amago, porque Gran Torino apenas logra llamar la atención, si acaso por el personaje que el propio Eastwood encarna, un rudo ex combatiente racista y misántropo, que acaba (¡¡atención que viene un spoiler!!) dando la vida por aquellos a los que consideraba “ratas”. Semejante contraste, más allá de las consideraciones éticas que la historia plantea –los prejuicios raciales, sobre todo- hace que el relato no resulte convincente. Demasiados cambios operados en el protagonista, pocos argumentos para explicarlos y, sobre todo, demasiada poca chicha conforme el metraje avanza, deambulando sin pena ni gloria la historia sin rumbo fijo, hasta su justicieramente épico pero poco creíble final.

Me sobra tanto Eastwood monopolizando la historia, sin un solo papel secundario con relevancia suficiente como para equilibrar algo la balanza, donde Clint se apropia de todo el peso. Y es que relega al resto del elenco a pequeños satélites debidamente eclipsados por el fulgor del mito. Joder, Clint, con tu edad y todo lo que llevas a tus espaldas, el autolucimiento ya no te hace ningún favor.

De todas formas, Gran Torino se deja ver. Sin alardes -salvando el excesivo “aquí estoy yo” del protagonista- va más o menos aguantando el tipo para pasar a engrosar la zona media-baja de una filmografía cuyo constante aumento tiene el tiempo contado, por razones de lo más natural.