9/10Reconozco que las bandas de chicas nunca han sido mi fuerte. Jamás di con ninguna que tuviera el nivel suficiente para competir con los tíos en el –dicen- difícil mundo del rock. De hecho, nunca existió una banda enteramente femenina que llegara a los niveles de Maiden, Judas o Theatre, por poner unos ejemplos, lo que demuestra, una vez más y como en otros aspectos de la vida, que las chicas mejor se quedan en casita haciendo sus labores y nos dejan a los hombres realizar el trabajo que realmente vale la pena, pues al fin y al cabo somos los más aptos para ello.
¡JeJeJe! Es broma ¿eh?
Ahora en serio. Es cierto que las bandas femeninas de rock nunca llegaron a cuajar del todo. Ni en mi opinión ni en la del público en general. Tan solo Girlschool en los ’80 consiguieron llamar mi atención y obtener cierta relevancia a nivel internacional. Luego vinieron las guapísimas Vixen y sus genuinas maneras de producto prefabricado, pero poco más. Otra cosa son las bandas con presencia femenina, que son multitud y muchas de calidad contrastada. Podría citarlas a mogollón, pero valgan como ejemplos Nightwish, Within Temptation, Lacuna Coil y tantas otras.
Pero dejémonos de rodeos históricos y centrémonos en este magnífico álbum. Crucified Barbara son cuatro suecas macarras y buenorras, dispuestas a levantar la tapa de los sesos de aquellos incautos situados a menos de 50 metros del lugar donde detone su demoledor Til Death do us Party, segundo trabajo que presentan y que incluye no once temas, sino más bien once andanadas de poderoso metal guitarrero y salvaje, trepidante y vigoroso, de audible sesgo punkarra, ideal para machacarte el cuello en feroz headbanging, por mucho que algunos de sus temas contengan coros con cierta melodía.
¡JeJeJe! Es broma ¿eh?

Ahora en serio. Es cierto que las bandas femeninas de rock nunca llegaron a cuajar del todo. Ni en mi opinión ni en la del público en general. Tan solo Girlschool en los ’80 consiguieron llamar mi atención y obtener cierta relevancia a nivel internacional. Luego vinieron las guapísimas Vixen y sus genuinas maneras de producto prefabricado, pero poco más. Otra cosa son las bandas con presencia femenina, que son multitud y muchas de calidad contrastada. Podría citarlas a mogollón, pero valgan como ejemplos Nightwish, Within Temptation, Lacuna Coil y tantas otras.
Pero dejémonos de rodeos históricos y centrémonos en este magnífico álbum. Crucified Barbara son cuatro suecas macarras y buenorras, dispuestas a levantar la tapa de los sesos de aquellos incautos situados a menos de 50 metros del lugar donde detone su demoledor Til Death do us Party, segundo trabajo que presentan y que incluye no once temas, sino más bien once andanadas de poderoso metal guitarrero y salvaje, trepidante y vigoroso, de audible sesgo punkarra, ideal para machacarte el cuello en feroz headbanging, por mucho que algunos de sus temas contengan coros con cierta melodía.
A riesgo de parecer mezquino en mi comentario, no tengo mucho más que decir sobre este disco. Además, ya he escrito bastante en la introducción sobre los grupos femeninos y estoy cansao. Tan solo recomendar su escucha a todo volumen bien pertrechado de productos de elevada etilidad. Yo he flipado sobre todo con Killer on his knees; Danger, danger; Rats y Feels like death, estos tres últimos son los que cierran el disco, con lo que podría decirse que, en mi opinión, es un trabajo que va alcanzando su climax hacia el final. De paso, con los títulos de estos temas podéis haceros una ligera idea de por dónde van los tiros. ¡Qué brutas!
Ahí va un vídeo. Es un tema que no figura entre mis favoritos pero... cosas de la promoción y de mis gustos, que no tienen por qué ir de la mano.


