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16 de enero de 2012

Arch Enemy - Khaos Legions (2011)

09 / 10

La verdad es que mis contactos con los trabajos de estos iracundos suecos habían sido escasitos. Un par de discos y varios temas sueltos oídos no son gran cosa para llegar a formarse una opinión con suficiente base sobre la trayectoria de un grupo, y más teniendo en cuenta que su discografía se acerca ya a la decena de discos de estudio. Sirvieron, eso sí, para entrever que se trataba de una magnífica banda, con capacidad para hacer grandes cosas. Y mira tú por donde llegó 2011 y tal presunción se confirmó con la publicación de esta auténtica bomba que es Khaos Legions.

Echando una búsqueda en Spotify, encontramos que solo está disponible su primer redondo, Black Earth, del lejano 1996 –con magnífica portada, por cierto-. Una primera escucha desvela que la banda inició su andadura inmersa en los sonidos más puramente Death, es decir, ferocidad y agresión sin límites ni miramientos, mientras que en este Khaos Legions la cosa se atempera en parte y se ve que han aprendido a levantar con maestría el pie del acelerador. Es decir, que siguen la tralla y el poderío pero introduciendo en casi todos los temas partes melódicas que les han quedado de escándalo. Cambios de ritmo continuos para componer un trabajo donde es imposible aburrirse. Buenos ejemplos de esto son Yesterday is dead and gone –que abre el disco tras una caótica intro-, Vengeance is mine –increíble cómo suenan esas guitarras- o la magnífica Secrets que pone punto final a este magnífico album. También suenan asesinas Cult of chaos, Torns in my flesh –con bellísimos toques de guitarra intercalados- y el tema con vocación de single No gods, no masters, uno de mis favoritos.


Y, sí, esa voz de corte satánico que parece imitar el sonido de una hormigonera gripada pertenece a una fémina. La cantante de Arch Enemy es una mushasha (Angela Gossow, bastante mona por cierto), y su forma de cantar encaja en el sonido de la banda como cuchillo en mantequilla. Y ya que estamos, que sea ella la que despida esta crítica express de forma amable y complaciente, como está mandao. También va el vídeo del tema Bloodstained cross.

Discazo!!!









20 de octubre de 2011

Un disco: Origen - Fatum (2010)

8,5 / 10

Abandonamos las inhóspitas tierras danesas y nos adentramos ahora en la no menos indómita Sanlúcar de Barrameda. Allí, oculta tras las espesas brumas que forma el Guadalquivir al verter sus aguas al Atlántico (¿o será más bien el vapor de los cocederos de marisco que allá tanto abundan? Mierda!! ya se me escapó el topicazo), una majestuosa ave despliega sus negras alas y, con la altivez y el orgullo de haberse liberado de lastres y ataduras y haber superado mil obstáculos, pone rumbo a su Destino, que no es otro que su propio Origen.

Pero dejemos a un lado petulantes comentarios y vayamos con las presentaciones. Fatum (así se dice Destino en latín) son una banda oriunda de la mencionada –y hermosa- población gaditana. A base de mucho trabajo, ímprobos esfuerzos, e inasequibles al desaliento y a lo complicado del negocio musical, el grupo
–movimientos de componentes mediante- ha grabado hasta ahora tres álbumes: Fatum, de hace ya una década y que no he tenido el placer de escuchar; Roto (2006), interesante trabajo en el que dejaron ver las magníficas ideas que se manejan en el seno del grupo, y finalmente, este Origen (2010), que para mí que marca la dirección definitiva que el grupo va a tomar en adelante, y que personalmente encuentro acertadísima.

Porque Origen es un brillante disco de metal que rebosa actualidad por todos y cada uno de sus surcos (imaginemos por un momento que es un vinilo para que no se me arruine la frase, venga). Metal pesado y vibrante a la vez, con un estilo muy personal y difícil de encuadrar en las etiquetas al uso que todos conocemos. Esto me gustaría dejarlo claro: No exentos, como es lógico, de las inevitables influencias, la impronta marcada en cada uno de sus cortes propicia un sonido con el que me resulta complicado establecer comparaciones, ya sabéis, el típico “suenan mucho a…” que podríamos aplicar a tantas y tantas bandas. Este hecho, por mucho que las bandas con un marcado sello propio también sean legión, supone de por sí un mérito enorme.

Entrando a saco a destripar el disco, oímos de inicio un brevísimo sampler que evoca a las maquinitas mata-marcianos de antaño y que antecede fugazmente a Tres estrellas, tema que abre el disco y que inspira el primer vídeo promocional de Origen. Aquí tenemos un avance de lo que vamos a disfrutar en adelante: riffs poderosos y profundos que, percutiendo una y otra vez tus tímpanos, mantienen elevadas dosis de caña pero también de absoluto control de la situación. Con un adictivo estribillo de esperanzador mensaje, Tres estrellas posee, además, la vena comercial necesaria para llegar un poco más allá. No es esto de la comercialidad algo que esté presente en la mayoría del resto de temas, cosa de la que me alegro, y mucho. Ya sabemos que, al igual que el sueño de la razón produce monstruos, la desaforada búsqueda del éxito musical produce redondos y relucientes truños. Así, temas como Metamorfosis, Falso placebo, Siluetas en el suelo o Evolución artificial poseen la suficiente carga underground como para mantener al grupo fuera del siempre resbaladizo y comprometedor terreno del mainstream.

Y hablando de mantenerse fuera de las horterizadas listas de éxitos, el tema TV sería el máximo exponente: el control se torna de repente en tralla desenfrenada y convulsiva para entrar cortando cuellos contra toda esa televisiva basura del corazón que alimenta morbos y zombifica mentes. La música, la letra, el concepto y su grito de guerra (“son solo escoria y mierdaaaa!!!"), convierten a TV en el tema favorito de este humilde bloguero. Pero hay más. Podríamos considerar a Solo como la balada, el tema lento del disco. Así es, y muy bueno por cierto, con ese toque desesperanzado y pesimista de temas imprescindibles, como el Fade to black de Metallica, con el que le veo cierta semejanza. Títeres sería el otro tema “comercial” de Origen, con estribillo también pegadizo y difícil de olvidar. Su inicio de teclados pelín gótico, seguido de riff machacón me recuerdan mucho a los Cradle Of Filth más accesibles –ahí empiezan y acaban las semejanzas con los blackmetaleros británicos, que nadie se confunda-. Casi cerrando el disco, Derecho a olvidar es un magnífico tema con puntito progresivo y un comienzo que, sin saber muy bien por qué, me lleva a Dream Theater. Está claro que, como decía antes, las influencias son inevitables. Como último tema queda Legado final, para mí un poco por debajo del resto de composiciones.

Cierro esta crítica deseando a Fatum toda la suerte del mundo y trasladándoles mi reconocimiento ante el inmenso esfuerzo que realizan por mantener vivo su sueño. Por lo pronto, e independientemente de cifras de ventas o aceptación popular, han creado un magnífico disco con el que demuestran la madurez que han alcanzado. Habrá que seguirles la pista, puesto que están en plena pole position para el gran salto, que puede llegar en cualquier momento en forma de hit, abriendo conciertos para una gran banda o enganchando una buena serie de actuaciones que haga llegar su magnífico sonido si no a la gran masa, sí a la peña siempre presta a llevarse a los oídos un poco de buen metal. Y si hay que currárselo otros diez años, pues palante. No puede ser de otra forma si la lejana luz de Tres estrellas señala el camino a seguir.



http://www.fatum.info/





10 de octubre de 2011

Un disco: Beyond Hell / Above Heaven - Volbeat (2010)

10 / 10

No lo esperaba, de verdad que no. Sigo a estos daneses prácticamente desde su primer trabajo –The Strength/The Sound/The Songs, de 2006- y se les veía venir como un gran grupo, creadores de un original sonido (¡Elvis Metal!) donde se dan la mano varios estilos: Metal, rock’n’roll, pop, punk, country… rematado por la espectacular voz de Michael Polsen, quien, para hacernos una idea, sería algo así como si juntáramos en una Termomix a Elvis, Chriss Isaac y James Hetfield de Metallica. Toda una experiencia oírle cantar.

Pues eso, que a pesar de que veía en esta banda hechuras de triunfadores natos, para nada esperaba yo que se marcaran un bombazo de disco como este Beyond Hell/Above Heaven (de nuevo fragmentando el título del disco, en lo que parece ser marca de la casa). Todo lo más, imaginaba una nueva colección de poderosos temas, entre los que destacarían grandiosos ejercicios de metal-pop (si es que tal cosa existe) como Radio Girl, lastimeros himnos del estilo de The Garden’s Tale o simples trallazos un tanto atropellados a lo Rebel Monster. En su lugar, Volbeat han clavado un disco repleto de canciones absolutamente geniales y con una variedad de estilos que harán las delicias de aquellos con gustos musicales tirando a eclécticos. Eso sí, no nos engañemos, en un disco de Volbeat lo que predomina es un sonido metálico potente y machote, de chúpate ese riff seco y contudente.

Dentro de esa fundamental premisa, los temas de Beyond Hell... están veteados de estilos que incluyen el rock’n’roll clásico de 16 Dollars; el country de 7 Shots o de Being 1 o el pop de Heaven nor Hell o A New Day. Incluso hay una incursión en una suerte de death metal, con voz gutural y todo –Evelyn- y un guiño al heavy metal de corte más clásico en A Warrior’s Call, con homenaje a un famoso boxeador danés incluido. Muy atentos ellos, cierran a lo grande con un fino detalle de cara a la peña –Thanks-, un magnífico himno de corte punk en el que agradecen a sus fans todo el apoyo de estos años, en los que la banda ha crecido hasta situarse en la senda de convertirse en uno de los grandes de Europa, si no lo es ya.

Y ahí va algún vídeo de esta especie de Dinamita pa los pollos endurecidos. Para la ocasión, he elegido -a pesar de los típicos y fastidiosos cortes- el de Fallen, baladón tremendo y desgarrado, tributo del autor a su padre fallecido, y 16 Dollars, que viene como anillo al dedo para mostrar la faceta más rockabilly del grupo.




4 de octubre de 2011

Un disco: The End is not the End - House of Heroes (2007)

7 / 10

Este disco va a cumplir ya tres añitos, y me interesé por él después de ver el vídeo del tema In the Valley of The Dying Sun, con el que ahora iremos.


De Indie Rock va la cosa, diría yo, afinando un poco lo que dice la entrada del grupo en la Wiki –versión inglesa- que los considera una banda de Alternative Rock. También es válida tal etiqueta, por supuesto, dado lo indefinido de estilos que comprende. También hace referencia la Wiki a su faceta de Christian Rock, de la que el grupo parece que huye, aunque indican que, al tener una relación cercana a Jesús, ello se verá reflejado de alguna forma en su música. Pues vale.

The End is not the End es un buen disco, agradable de escuchar. Contiene la suficiente variedad en sus temas como para resultar algo más que entretenido. También es verdad que le sobra alguna canción, y que hay demasiada diferencia entre su mejor tema y todos los demás. De entre las mejores yo destacaría If, típica declaración de amor en la que se detallan todas las cosas que uno haría si tuviera a la chica soñada; By Your Side, tema acústico e intimista que encajaría a la perfección en el White Album de los Beatles; Drown y su pegadizo riff guitarrero… en fin, que la mayoría tienen su puntito y te dejan con buenas sensaciones.

Pero la verdadera joya de este álbum, y realmente el motivo por el que lo comento aquí, es el ya mencionado In the Valley of the Dying Sun. Un auténtico temazo, que revela a una banda con potencial para hacer grandes cosas. Es una canción bastante original, en la que he contado hasta diez secciones diferentes dentro de sus cuatro minutos y treinta y tres segundos, lo que es todo un alarde de creatividad. En este sentido, me recuerda mucho a temas como The March of the Black Queen, del muy lejano Queen II, o a la más cercana Paranoid Android de Radiohead.

Un buen disco, que resplandece a la luz del Sol Moribundo, al que merece la pena echarle un oído y del que pongo el vídeo para disfrute general. Obsérvese el parecido del que toca el contrabajo con Kaká el del Madrid. De cristianos va la cosa.


30 de octubre de 2010

Iron Maiden: The Final Frontier (2010)

7/10

Cuando el intrépido aviador, hábil esgrimista y erudito historiador Bruce Dickinson, acudió presto a la llamada del negocio discográfico para recuperar el puesto de frontman en Iron Maiden, todos los que tenemos el Run to the hills grabado a fuego en nuestra masa gris exhalamos un respiro de alivio y satisfacción. Habían sido cuatro años de ocupación de tan importante puesto -nada menos que el de cantante de la mejor banda de Metal de la historia- por el oscuro y discreto Blaze Bailey que, aunque bastante mejor cantante de lo que muchos quisieron ver, no encajaba en el sonido Maiden ni harto de peyote. Desafortunadamente, el bueno de Blaze destrozaba los sagrados himnos de la Doncella allá donde tocaban, y eso –amén del lucrativo reclamo que suponía la vuelta del vocalista con el que la banda se hizo leyenda- le condenó. Yo mismo fui testigo de su incapacidad para llegar a los registros de The evil that men do y otros temas en el velódromo de Dos Hermanas. Lo dicho, un buen cantante –y a sus discos en solitario me remito- pero totalmente inadecuado para el combo de Steve Harris, responsable al fin y al cabo del fallido fichaje.

La vuelta de Bruce al micrófono tuvo como consecuencia casi inmediata la publicación de Brave new world, un magnífico trabajo que devolvió a la banda a los niveles de calidad perdidos en sus tres discos anteriores –incluso Fear of the dark, todavía con Dickinson en sus filas, dejaba entrever esa pérdida de calidad, con canciones con una pinta de relleno que no veas-. Luego llegaron tres discos más, incluido el que nos ocupa, que se podrían comentar con parecidas reseñas.

The final frontier comienza con una extraña pista. Un “doble tema” consistente en una sucesión de repetitivos ritmos que cuando ya empiezan a cansar, y sin transición alguna, dan paso al tema que da título al disco y que sirvió de single promocional. Un buen inicio con adictivo y cañero riff y estribillo pegadizo, mejorado por El Dorado, segundo corte del disco. Se trata de un tema sencillo comparado con el resto de canciones, pero es el que ha provocado que me plantee el sentido de los últimos discos de la Doncella. El Dorado comienza con un poderoso riff de bajo-guitarra que se mantiene a lo largo del tema, invitándote con descaro a un salvaje headbanging . Una trepidante cabalgada que te traslada a tiempos mejores, cuando el leitmotiv de la banda era la contundencia, ahora tan añorada.

Después de El Dorado vuelven los Maiden de corte progresivo, con temas más elaborados y profundos, de larga extensión y no demasiada agresividad. Todo muy bien tocado y cantado, como corresponde a una gran y veterana banda, pero… ¿Dónde está la emoción? ¿A dónde han ido a parar los enormes riffs del pasado?¿Porqué mi corazón no late deprisa cuando oigo Isle of Avalon, como todavía lo hace con Revelations? El escalofrío que experimento con Wasted years ¿por qué no aparece al oir Mother of mercy? La respuesta creo que es obvia: a los últimos discos de Maiden les sobra calidad y buenas maneras, pero les falta capacidad para hacer sangre y llegarte al alma. Necesitan un poco más de ruido, de descontrol; que feroces y desgarradas melodías salgan disparadas de los trastes directamente a tu cuello; un par de temas de esos que te hacen levantar el puño en un concierto y, en una suerte de patético y lastimero alarido, sacar todo lo que llevas dentro. En este trabajo hay apenas retazos de todo eso, un tanto perdidos dentro de los buenos temas que contiene, porque si hay algo que no falta en The Final Frontier es calidad, faltaría más, aunque quizás les hubiera quedado algo mejor sin tanto minutaje, provocado por el “ansia progresiva” que parece dominar sus últimos trabajos. Con todo, hay que ser objetivos, y reconocer que el sonido a veces se parece demasiado a cosas ya oídas antes. Incluso, sin salir del disco, si prestamos atención a The talisman en el minuto 2:53, comprobaremos que la melodía es idéntica a Coming home en 1:07. ¿Falta de originalidad e ideas? ¿Repetición premeditada al modo de los grandes discos conceptuales del Rock progresivo? Pues no sé qué decir, la verdad. Obsérvese también el parecido de parte del riff de The alchemist con el de Resistiré de Baron Rojo…

Lo anteriormente escrito no es obstáculo para que, una vez más, exprese mi admiración por la lucha que estos insignes dinosaurios mantienen contra su extinción. A estas alturas no tienen que demostrar lo grandes que son, pues ya lo hicieron con The number of the beast, Piece of mind, Powerslave, Seventh son…y tantos otros discos que jalonan su impresionante carrera, y con los que muchos jovenzuelos nos dejamos abrir las venas por esa afilada onda metálica que, desde las Islas Británicas, arrasaba todo a su paso a principios de los 80. Vaya mi humilde saludo y mi sincero agradecimiento a estos ya casi viejos rockeros que se han ganado a pulso el explotar la marca que han creado. Buenos discos, grandes conciertos… ¿qué más se puede pedir?

Up The Irons!!!


25 de julio de 2010

2 discos de Metal Extremo 2


1 2

1.- God Dethroned - Passiondale (2009)

10 / 10

Por muchas películas de guerra que veamos y por muy realistas que éstas sean en cuanto a imágenes descarnadas, nunca podremos hacernos una idea de lo que una batalla, un choque entre dos ejércitos, implica. Y mucho menos si el acontecimiento alcanza los niveles de brutalidad registrados en las proximidades de la población belga de Passchendaele, donde entre julio y noviembre de 1917 ejércitos aliados y tropas del II Reich alemán tuvieron un cambio de impresiones algo elevado de tono. El resultado, aunque siempre hubo controversia al respecto, habla de hasta 900.000 muertos y lisiados, en un pantanoso entorno de frío, lluvia y barro. Un infierno inconcebible para nuestras acomodadas existencias, que lo más cerca que han estado de la guerra fue cuando jugábamos al “Hundir la flota”. Y que dure, que dure...

Tan negra jornada para la humanidad también merece, por supuesto, su correspondiente disco conceptual, que es precisamente lo que nos trae este furibundo combo holandés. Los ya veteranos God Dethroned practican ese visceral Death Metal tan en boga desde hace años que, en mi opinión, adolece de un gran defecto: es difícil dar con un disco realmente bueno en su totalidad. La mayoría de trabajos de este palo ofrecen un par o tres de buenos temas, oscilando el resto entre lo pasable y el simple y llano coñazo. Voces guturales y riffs brutales proclives al aburrimiento y al dolor de cabeza, resultado lógico de repetir una y otra vez la misma fórmula.

Pero hasta aquí llegó la cosa, y este Dios Destronado ha venido a hacer justicia y a detonar un artefacto repleto de metralla de la mejor calidad. Passiondale –adaptación británica de Passchendaele- es una apisonadora con la que sentirás tus huesos crujir bajo el peso aplastante del Death Metal más devastador pero a la vez más accesible que se haya compuesto nunca. A través de sus sublimes 38 minutos, God Dethroned te llevarán en volandas al mismo centro de la masacre, que empieza justo después de una muy apropiada y envolvente intro –The Cross of Sacrifice- y da paso a una sucesión de cañonazos asesinos que desparramarán tus sesos por las paredes más cercanas. Under a Darkening Sky, Poison Fog, Drowning in Mud, No Survivors, Behind Enemy Lines… los títulos lo dicen todo sobre unos temas que consienten con cuentagotas la presencia de algunas partes melódicas que contribuyen a acentuar el aspecto dramático de la historia.

Difícil me resulta decir nada más sobre este sensacional disco, que sólo entiende de ser introducido en tu reproductor y detonado cual mortífero obús alojado en su recámara. Para abrir boca y provocar la oportuna alteración cardíaca, aquí os dejo el vídeo de Poison Fog –en referencia a los gases venenosos empleados en la batalla-, uno de los mejores temas del álbum, ideal para hacerse una idea de por donde van los tiros, nunca mejor dicho. Atención al visceral comienzo y las partes melódicas central y final.

Agazápate en la trinchera, protégete el cráneo y el paquete -el intestinal- ... y dale al play


2.- Ablaze in Hatred – The Quietude Plains (2009)
8,5 / 10

¿Estás en medio de una mala racha? ¿Tu pareja te ha dejado sol@ ante la hipoteca? ¿Se te ha muerto el canario? ¿Eres víctima del último recorte salarial? Resumiendo: ¿Estás deprimido, pero deprimido de verdad? ¿No le ves mucho sentido a tu existencia? Pues bien: Este NO es tu disco. Te ruego encarecidamente que no lo escuches, o de lo contrario "la sangre de tu tristeza contigo paseará" (Gabinete Caligari dixit.)

It is time to call the moaner of your bereavement.
Helpless are the steps, so long is the path
to your death, to the closure of life


(Es hora de llamar a la plañidera de tu duelo.
Impotentes son los pasos, tan largo es el sendero
a tu muerte, a la clausura de la vida.)


Ablaze in Hatred son un grupo finlandés que practican Doom Metal, una rama del Metal más extremo especializada, entre otras cosas, en transmitir sensaciones de desasosiego existencial, desesperanza y bajonazo anímico total. En pocas palabras, de no tener ganitas de ná. Para ello se sirven casi de forma exclusiva de ritmos abrumadoramente lentos y pesados, musicando así aspectos como la tortura del alma, el ocaso del placer, la inminencia del doloroso pero inexorable final... Eso sí, de alguna manera estos tíos se las arreglan para que todo este catálogo de penalidades suene con una belleza tan extraña y desasosegante como atmosférica y embriagadora. Es la melodía del alma atormentada, de la triste resignación a la pérdida de toda dicha.

How any life could ever see
the light here in the deep?

(Cómo podría alguna vida alguna vez
ver la luz aquí, en lo profundo?)


The Quietude Plains es su segundo trabajo –el primero también es buenísimo-, y obviamente no es un tipo de música para poner en cualquier sitio, a no ser que quieras que tus amigos te miren raro –algo a lo que uno ya está acostumbrado, dicho sea de paso-. Ablaze in Hatred no van a llenar estadios ni pabellones, así como tampoco van a vender millones de discos, algo habitual por otra parte en estos estilos. Quizá por eso no les llegue para hacer un vídeo promocional al uso, por lo que sólo queda poner el típico de imagen fija y dar un paseo a través del silencio.

9 de junio de 2010

Un disco: Black Clouds & Silver Linings - Dream Theater (2009)

10 / 10

Allá por 1992, Dream Theater entraron en una corriente de inspiración que enseguida tomó la forma de un grandioso álbum bautizado como Images and Words, monumento a esa exclusiva forma de entender y hacer música conocida como Rock Progresivo, estilo que, con las oportunas dosis de contundencia sonora, había dado a luz a un fornido vástago llamado Metal Progresivo. Aquella veta de inspiración, afortunadamente, dio para mucho más, concretamente para propiciar memorables trabajos entre los que destaca por encima de todos, en el más esplendoroso cénit de la creatividad, Metropolis 2: Scenes from a memory, obra maestra total, digna de ser llevada a aquella isla desierta de la típica pregunta sobre discos favoritos. Afortunadamente, esa inspiración dura hasta nuestro días, porque el Teatro del sueño lo ha vuelto a hacer y ha creado otra joya para añadir a su ya larga lista de genialidades: Black Clouds & Silver Linings es su décimo trabajo en una discografía que, lejos de auto repetirse disco a disco, sigue sometida a un mágico in crescendo.

Opino que a los discos en general hay que darles su tiempo y las escuchas necesarias para asimilarlos y calificarlos como se merecen. Son raros, y hablo de mi experiencia personal, los discos que entran a la primera y de un tirón, y ni siquiera eso garantiza que pasen a formar parte del panteón de Discos Idolatrados (el Painkiller de Judas Priest sería una de esas rara avis: el mejor disco de la historia del Metal ahora y en la hora en que lo oí por primera vez. El ya mencionado Metropolis 2... también. Ya habrá tiempo de dedicarles unas líneas a tan inmortales plásticos). Esta máxima cobra mayor sentido cuando hablamos de un estilo musical que tiende a lo complejo y elaborado como es el Progresivo, y es ni más ni menos lo que ocurre con los discos de DT., incluido este que nos ocupa: una primera escucha que te deja un tanto frío, seguidas de otras en las que vas descubriendo que no estás oyendo cualquier cosa, y la toma de conciencia final de que lo que tienes alojado en tu reproductor es una auténtica pasada, como es el caso. Pero vayamos un poco por partes.

En los 75 minutos de Black Clouds & Silver Linings se amalgaman contundencias, sensibilidades, virtuosismos instrumentales y atmósferas absorbentes repartidas a lo largo de 6 temas (hablo del cd. original, ya que también salió a la venta un paquete con las partes instrumentales, versiones, etc... Esta gente lo hace todo a lo grande, ya veis) en los que se habla de muchas cosas, la mayoría de ellas de índole personal: El homenaje al padre recientemente fallecido –The best of times, quizá el mejor tema del disco, seguido a corta distancia por todos los demás-; la angustia del escritor que ve mermada su creatividad –Wither, hermosísima canción que tiene la facultad de ponerme el vello de punta cada vez que la escucho; traumas infantiles provocados por accidentes de tráfico –A night to remember, que abre el disco-. También se cuentan historias extrañas, sobre ritos masones y condes misteriosos –A rite of passage, quizá el tema más heavy, aunque quizá también el menos bueno, y The Count of Tuscany, otra monumental joya que cierra el disco con sus casi 20 minutos de duración.

Mención aparte merece el tema The Shattered Fortress, por lo buenísimo que es y por la historia que encierra. Resulta que el batería del grupo, Mike Portnoy, siguió el sistema de 12 pasos de Alcohólicos Anónimos para superar su adicción a empinar el codo. Este periplo personal ha ido plasmándose musicalmente a través de varias composiciones incluidas en sus anteriores discos, que culminan en Black Clouds... con The Shattered Fortress, paso número 12 y final del programa de rehabilitación. El tema es sencillamente genial, pues se trata de una especie de collage donde suenan partes reelaboradas de las entregas anteriores a modo de colofón, con pasajes sencillamente bestiales como el comienzo del tema, en plan locomotora que lo arrolla todo a su paso. El conjunto de todos estos temas dedicados a las consecuencias de abusar del bebercio tiene nombre: 12 steps suite, y no me extrañaría nada que pronto salga a la venta un cd. con el trabajo completo, así como que la banda lo toque entero en sus conciertos, si es que no lo han hecho ya.


Termino ya, que voy de cabeza a la enésima inmersión en este discazo. Quizá descubra con esta nueva escucha que el mejor tema no es The best of times, sino The Count of Tuscany... o cualquier otro, que las obras maestras tienen esas cosas. Eso sí, antes de terminar proclamo a los cuatro vientos que Dream Theater son ahora mismo, y desde hace ya años, la mejor banda de rock del planeta. No puede ser de otra manera dada la tremenda creatividad que demuestran disco tras disco y reuniendo en sus filas a los mejores instrumentistas posibles. John Myung al bajo, Jordan Rudess a los teclados, John Petrucci a la guitarra y Mike Portnoy a la batería hacen que el voceras James Labrie parezca solo un buen cantante. Dicho esto, mirad el vídeo de Wither, y disfrutad.

(Por el momento, no hay posibilidad de insertar el vídeo, así que ahí va el enlace)


http://www.youtube.com/watch?v=-boKk8uhmcY

23 de mayo de 2010

Un disco - Elliot Murphy: Notes From The Underground (2008)

8,5 / 10

Recuerdo una noche de hace ya varios años en la que, practicando las dos aficiones favoritas de todo bípedo hispano –tumbing y zapping, cuáles si no- recalé casi sin querer en la 2 de TVE – conciertos de Radio3- mientras un tipo alto y enjuto, ataviado con un bombín que cubría parcialmente sus lacias melenas rubias y acompañado de una magnífica banda, interpretaba lo que me parecieron bellísimas canciones. Se trataba de Elliot Murphy y su banda, The Normandy All Stars y ... Pero un momento ¿quién es este tipo? ¿lo conocemos de algo?

Para abreviar, y en un descarado alarde de comodidad por mi parte, copiaré parte de una reseña sobre él que encontré en Intenné, concretamente en
http://cuantoyporquetanto.com/htm/planetasonoro/cronicas/elliotmurphy.htm y firmada por Patricia Ramos –agradecido, Patri-, ideal para hacerse una idea del personaje con solo unas cuantas líneas. Ahí van:

“Neoyorquino afincado en Paris, rockero convencido y poeta romántico donde los haya, tiene mas de 25 álbumes publicados a sus espaldas desde 1973. Sí, has leído bien. No se habla tanto de sus influencias si no de su lista interminable de admiradores, entre los que se encuentran gurús de la talla de Lou Reed, Tom Petty, Elvis Costelo, R.E.M. o el mismísimo Bruce Springsteen. Y con todos estos datos ¿por qué no es el Nº 1 en las listas de música comerciales en todo el mundo? Porque precisamente le sobra talento y coherencia para no adaptarse a ese mercado avaricioso y sin sentido que algunos confunden con EL ÉXITO. Todo un Señor.”

La cosa es que, varios días después, carteles anunciando un concierto de este hombre aparecían en algunos puntos de Cádiz. Así que allí estábamos mi parienta y yo en el día y a la hora señaladas en el Teatro Moderno de Chiclana, para asistir a lo que fue un memorable recital. Para esta ocasión el bueno de Elliot se hizo acompañar solamente del genial guitarrista Olivier Durand, algo así como su fiel escudero, en un concierto acústico reducido a la mínima expresión, y la verdad es que nunca he visto transmitir tanto con tan poco. Bellísimos temas de tono calmado e intimista alternaban con otros más cañeros, dentro de la caña que pueden meter dos simples guitarras acústicas. Al final, el respetable –que para mi sorpresa casi llenaba el recinto- puesto en pie, premiaba a los artistas con una de las ovaciones más largas e intensas que he oído en mi vida.

Notes From the Undergroud es su último disco de estudio –porque ya tiene en la calle un nuevo directo: Alive in Paris. En total son ya 30, que se dice pronto- y es una pequeña maravilla. Once canciones de distintos ritmos, pero que nunca abandonan el contexto de belleza y tranquilidad donde el compositor se encuentra más a gusto. Unos hermosos temas, ideales para dejarse llevar por senderos ahora melancólicos –The Valley Below, On my mind, Crepuscule...-, ahora un poco más movidotes –And General Robert E. Lee, What’s That, Razzmatazz...-, pero siempre con la delicadeza como leif motiv. Precisamente pensaba poner un vídeo de su última aparición en los conciertos de Radio3, donde al parecer disfrutan bastante de sus actuaciones, y donde interpretó The Valley Below, una preciosa canción, para mí quizá la mejor del disco. Iba a ponerlo, decía, pero ha sido quitado de Youtube, por aquello de "infracción de los términos de uso". Qué le vamos a hacer. Nos consolaremos con éste otro donde interpreta, en solitario, On Elvis Presley’s Birthday, uno de los temazos que tuve la suerte de disfrutar en aquel inolvidable concierto de hace unos años.

Elliott Murphy, el músico y el poeta. Lo dicho: todo un Señor.



26 de febrero de 2010

Un disco - Tesla - Forever More (2008)

9,5/10

¿Recordáis aquellos años en los que a todo kiski le daba por grabar conciertos unplugged?. Sí, hombre, sí. Prácticamente no hubo artista o grupo que no editara un álbum conteniendo sus mejores temas en plan acústico. La tendencia se mantiene hasta nuestros días, pero fue sobre todo en los 90 cuando experimentó su auge, con algunos buenos trabajos y otros que los artistas de turno se podrían haber ahorrado. Pues bien, los californianos Tesla fueron los primeros en cortar la corriente de sus amplis para ofrecer al mundo su directo Five man acustical jam, que tuvo una buena repercusión mundial, llegando a enganchar aquí algún tema en los 40 principales, nada menos.

A mí, que por aquella época estaba en plena y duradera efervescencia metalera y que no conocía de nada a la banda, el Five man... me pareció algo totalmente prescindible. ¿Temas rockeros sin electricidad? pensaba yo. Joder, era algo así como el tequila sin alcohol o el bocata de chorizo sin chorizo, y más viniendo de una banda bautizada con el apellido de uno de los mayores genios en cuanto a aprovechamiento de la corriente eléctrica se refiere. Como resultado me olvidé de ellos, ayudado por el hecho de que la banda salió de circulación por los motivos más usuales en estos casos: drogas y desavenencias. El olvido duró justo hasta que cayó en mis manos este su último trabajo. Forever more es su séptimo disco de estudio y lo primero que se puede decir una vez arrimado el oído, aparte de la buenísima portada con los amantes de Valardo chupando cámara, es que la banda está en un estado de forma apabullante, ofreciéndonos un magnífico Hard Rock cercano al Heavy Metal en muchos de sus pasajes y con un buen toque sleaze presente en casi todos los temas.

Son doce canciones compactas y bien construidos, intensas y muy pegadizas en sus coros, que completan un disco sin altibajos en el que es difícil resaltar temas porque todos rinden a un nivel muy alto. No obstante y para que tú, inquieto internauta asiduo a este blog, las tengas en cuenta, te diré que mis preferidas son Just in case, Fallin’ apart, Breakin’ free y la preciosa Pvt ledbetter, aunque, repito, el disco es buenísimo en su totalidad y se escucha gustosamente de un tirón. Es de esos trabajos que delatan a una banda con experiencia y magníficas maneras de hacer las cosas y que ha servido, en mi caso, para hacerles justicia y ponerme en la pista de su discografía. Aunque lo primero es lo primero y ahora lo que procede es poner algún vídeo. Ahí van dos en los que interpretan, con las huellas de la veteranía y los excesos surcando sus rostros, los temas Breakin’ Free y Fallin’ Apart. Con vosotros, los buenísimos Tesla, esta vez a tope de energía eléctrica.




4 de noviembre de 2009

Un disco - Alestorm - Black Sails at Midnight (2009)

9'5/10



Imaginad que estáis en una taberna de Maracaibo, Puerto Príncipe o algún otro puerto importante del Caribe. Estamos en el siglo XVIII, es de noche y el garito está repleto de tipos con mala pinta que vociferan blasfemias, escupen maldiciones y entonan canciones de expolios y asesinatos, entre jarras de ron y otros vapores. Pues ése es el ambiente al que nos traslada este inmenso disco de un grupo divertido y feroz. Alestorm son ya, por derecho propio y con permiso de Running Wild, los auténticos Piratas del Heavy Metal.

Originarios de Escocia, lo que ya garantiza una clara predisposición al culto cervecero, Alestorm practican un Folk Metal con toques épico-festivo-grandilocuentes, que pegarían perfectamente en cualquier película de aventuras, especialmente en las que tendrían como protagonistas a esos lobos de mar que amargaron la existencia al comercio marino hace dos o tres siglos. Podríamos decir que no tienen nada que ver con la ya pesadísima trilogía de Piratas del Caribe pero, viendo la portada del disco, hay que reconocer que aunque un poco tarde, han aprovechado bastante el tirón de esas películas.

La característica principal de este disco es que te llena de optimismo y ganas de pegar botes sin cesar. La dinámica es festivamente tabernera, lo que se traduce en temas rápidos y a la vez contundentes, capaces de dejar exhausto al más pintado, porque los conciertos de estos highlanders tienen que ser de echar hasta la última gota de sudor acervezado. Por si fuera poco, las composiciones tienen verdadera calidad, con riffs demoledores y partes intermedias melódicas y majestuosas, amén de algún que otro buen solo de guitarra, destacando, sin lugar a dudas, la labor de Chistopher Bowes, frontman, teclista y principal compositor. Decir que el colega canta sería mucho decir, pues su garganta parece el resultado de haber dejado las cuerdas vocales remojando en ron: una voz rota y apagada, que llega con dificultad a los tonos más altos, pero que encaja a la perfección tanto con la música como con el ambiente pendenciero que transmite el grupo. El resto de la banda cumple a la perfección.

Así, entre himnos taberneros e impronta barriobajera, transcurren los diez temas de este Black sails at midnight, segundo disco de su carrera, donde no dejan atrás ninguno de los tópicos relacionados con la piratería clásica: mapas del tesoro, borracheras de ron y venganzas. Y como después de tanta sangre y depravación hay que terminar la fiesta como es debido, pues ahí van los tíos y cierran el disco con una versión de Wolves of the sea, tema que representó a Letonia el pasado año en Eurovisión, ideal para acompañar la ingesta de jarras de cerveza a pelo y de un tirón. Por cierto, que si buscáis en You tube podréis oír ambas versiones, y comprobar que a veces el cover supera en mucho al original. La edición del disco que pirateé (jeje) tiene dos temas más, que a decir verdad tampoco aportan mucho al álbum. Ni falta que le hace.

Un discazo increíble con el que me lo paso genial, de ahí la altísima nota -no es un 10 por algún temilla que se queda pelín atrás- que retrata a esta banda como muy a tener en cuenta en el futuro y de la que, por supuesto, aporto documento audiovisual (oich!). Se trata del tema Keelhauled –“pasado por la quilla”, entiendo yo-, canción sencillota pero enormemente adictiva y estimulante. ¡Al abordajeeeerrr!




10 de agosto de 2009

Un disco... bueno, tres.



Con esto de la playita, el paseíto y la cervecita (no sé porqué, pero en verano todo tiende al diminutivo), estoy dándole poco al blog y eso provoca que se me amontonen los discos sobre los que tengo intención de escribir. Así que haré unas breves reseñas de estos tres que guardaban cola.

- Doro: Fear No Evil (2009)

8/10
Doro Pesch fue la bella cantante del grupo alemán Warlock, grupo que tomó su nombre -Doro- cuando se quedó ella sola al frente del proyecto, allá por el 93. Entre unas cosas y otras, la maciza –y siempre en cueros- teutona lleva ya 25 años pariendo discos a respetable ritmo.

La verdad es que siempre los consideré, tanto al grupo como a la bella Doro, situados en el grupo de cabeza de la segunda fila metalera internacional, permanentemente fieles a un competente Heavy Metal clásico, en una carrera a la que le supongo altibajos. Ello no quita para que este Fear no evil, resulte un magnífico trabajo que, aparte de su calidad, está lo suficientemente actualizado como para que no resulte repetitivo, algo que por desgracia suele suceder con los grupos que, desde hace ya demasiados años, insisten en las fórmulas más añejas del Metal.

Todo muy bien tocado y cantado, aunque con voz introductoria amenazadora y cavernosa un poco manida ya, y muy buenas canciones, que tienen su punto álgido en los temas lentos. El que cierra el disco, 25 years, es uno de ellos, y la Valkiria Metálica ha querido que sea un himno de agradecimiento a todos sus fans por el aprecio mostrado en estos 25 años de carrera recién cumplidos. ¡¡Felicidades, guapa!!

Ahí va el vídeo de uno de los mejores temas del álbum.





- Black Messiah – First War Of The World (2009)

9/10
Seguimos con Metal alemán del bueno, pero ya dentro de una perspectiva más actual y, para mi, más atractiva. Esta vez ponemos rumbo hacia sus sonidos más extremos. Aunque no tanto, eh? que estos Mesías Negros -¿alguien les ha llamado irreverentes?-, aunque empezaron haciendo un Black Metal muy visceral, han ido tornando su sonido hacia el punto donde se cruzan el Folk y el Pagan Metal, sin olvidarnos del Black, por supuesto.

Se trata de un disco que cuenta -voz en off incluida- alguna mítica batalla de la mitología nórdica, con lo que por ahí andan Thor, Odín, el Valhalla y todo el resto del glosario dedicado al tema. El resultado es trepidante y saltarín al mismo tiempo, ya que igual te lleva a agitar el coco de arriba abajo como un poseso, que a saltar al ritmo de unos riffs diabólicos combinados con flautas y violines. Velocidad y melodía al servicio de 9 temas sin desperdicio -hay 4 pistas más, pero son intros habladas- en un trabajo demoledor y con un buen punto de sensibilidad. Excelente.

Os pongo lo que podría haber sido el vídeo del tema Gullveig, de los mejores del disco. No confundir al principio con Mago de Oz. ‘Más quisieran ellos (los Mago, digo)





- Dark Moor: Autumnal (2009)

9/10
Aunque no sigo mucho el metal español –para mí claramente desventajado con respecto a lo de afuera-, sí creo que puedo decir que, puestos a escoger al mejor grupo patrio de Metal, sin duda que Dark Moor contaría con mi voto. Ya había oído cosas de ellos, incluido su anterior trabajo Tarot, que me causó una gratísima impresión.

Ahora nos traen –o mejor dicho, nosotros nos llevamos…- este Autumnal, que para mí que los confirma como una gran banda, que partiendo de un concepto de Metal Sinfónico, lo que sería un Power Metal con muchísima melodía y profusión de arreglos orquestales, consigue un nivel de sonido y de calidad de las composiciones que ríase usted de gran parte del producto foráneo que nos cae encima día a día.

Haciendo gala de un sonido realmente grandioso, tendente a la majestuosidad, Autumnal incluye el mejor tema metálico que se ha escrito en España en qué sé yo cuántos años, que no es otro que For Her, bien secundado por otras maravillas como On the hill of dreams y An end so cold. Me hubiera gustado enganchar el vídeo del primero de ellos, pero lo único que encontré fue lo que aquí abajo aparece, que no es poco. Para compensar, inserto también el vídeo -¡éste sí!- de On the hill of dreams.




10 de junio de 2009

Un disco: DIE APOKALYPTISCHEN REITER - Licht (2008)

9 / 10

A pesar de estar considerados como auténticas celebridades en su Alemania natal; de su trayectoria, que empieza a ser larga pues llevan 13 años de existencia; de su nutrida discografía y de la inmensa calidad de su música, Die Apokalyptischen Reiter (bendito sea el copia-pega) son prácticamente desconocidos por estos lares, así que aprovecharemos la apabullante difusión mundial de este blog para promocionarlos como se merecen en este nuestro suelo patrio.

Licht (brillo), es el nombre de la última entrega de estos “Jinetes del Apocalipsis”, y aparte de lo buenos que son, llama la atención el variado abanico de estilos en los que se manejan, siempre dentro del sonido rotundamente metálico que ofrece cada canción. DAR se mueven en un amplio espectro que va desde el Death al Punk, pasando por el Folk Metal, aunque en este disco esta ultima faceta esté menos presente. Lo que sí está presente y mucho es una estructura bien definida de los temas: estrofas más o menos contenidas, aunque sin perder ni un ápice de intensidad, y estallido apoteósico en forma de unos tremendos coros, todo ello salpicado de toques melódicos por aquí y por allá, ejecutado con un nivel instrumental apabullante y una voz, la de su frontman, de nombre Fuchs, poseedor de unos versátiles registros aplicables tanto a la más sutil de las melodías como al Death Metal más devastador. Es lo que tiene el escuchar discos de forma indiscriminada. Te encuentras con auténticas joyas, la inmensa mayoría de ellas producidas por gente de la que desconoces todo. Pero DAR han superado todas las previsiones, porque el genial revoltillo de estilos que crean los hace realmente originales. Y para muestra, tres botones:

La primera de estas tres muestras de poder y sensibilidad, es el tema Es wird schlimmer, que abre Licht de forma impactante, arrollándote con un riff y doble bombo realmente bestiales, y que supone un claro ejemplo de su faceta más Death. Demoledor.



Seguimos con Nach der ebbe, bellísimo medio tiempo que se convierte en auténtico himno allá por los coros. Lo de himno no es casualidad, ya que recuerda un poco a Hatikva, el símbolo musical de Israel.



Y por último, la genial Eruption, vídeo con el que los conocí, cuyo increíble coro (vale, estribillo) no hay quien me lo saque de la cabeza, y que te invita a moverte hasta la extenuación. Algo realmente grande.



23 de mayo de 2009

Un disco: CRUCIFIED BARBARA - Till death us party (2009)

9/10


Reconozco que las bandas de chicas nunca han sido mi fuerte. Jamás di con ninguna que tuviera el nivel suficiente para competir con los tíos en el –dicen- difícil mundo del rock. De hecho, nunca existió una banda enteramente femenina que llegara a los niveles de Maiden, Judas o Theatre, por poner unos ejemplos, lo que demuestra, una vez más y como en otros aspectos de la vida, que las chicas mejor se quedan en casita haciendo sus labores y nos dejan a los hombres realizar el trabajo que realmente vale la pena, pues al fin y al cabo somos los más aptos para ello.
¡JeJeJe! Es broma ¿eh?

Ahora en serio. Es cierto que las bandas femeninas de rock nunca llegaron a cuajar del todo. Ni en mi opinión ni en la del público en general. Tan solo Girlschool en los ’80 consiguieron llamar mi atención y obtener cierta relevancia a nivel internacional. Luego vinieron las guapísimas Vixen y sus genuinas maneras de producto prefabricado, pero poco más. Otra cosa son las bandas con presencia femenina, que son multitud y muchas de calidad contrastada. Podría citarlas a mogollón, pero valgan como ejemplos Nightwish, Within Temptation, Lacuna Coil y tantas otras.

Pero dejémonos de rodeos históricos y centrémonos en este magnífico álbum. Crucified Barbara son cuatro suecas macarras y buenorras, dispuestas a levantar la tapa de los sesos de aquellos incautos situados a menos de 50 metros del lugar donde detone su demoledor Til Death do us Party, segundo trabajo que presentan y que incluye no once temas, sino más bien once andanadas de poderoso metal guitarrero y salvaje, trepidante y vigoroso, de audible sesgo punkarra, ideal para machacarte el cuello en feroz headbanging, por mucho que algunos de sus temas contengan coros con cierta melodía.

A riesgo de parecer mezquino en mi comentario, no tengo mucho más que decir sobre este disco. Además, ya he escrito bastante en la introducción sobre los grupos femeninos y estoy cansao. Tan solo recomendar su escucha a todo volumen bien pertrechado de productos de elevada etilidad. Yo he flipado sobre todo con Killer on his knees; Danger, danger; Rats y Feels like death, estos tres últimos son los que cierran el disco, con lo que podría decirse que, en mi opinión, es un trabajo que va alcanzando su climax hacia el final. De paso, con los títulos de estos temas podéis haceros una ligera idea de por dónde van los tiros. ¡Qué brutas!

Ahí va un vídeo. Es un tema que no figura entre mis favoritos pero... cosas de la promoción y de mis gustos, que no tienen por qué ir de la mano.


13 de abril de 2009

Un disco: MOEBIO - Moebio (2007)

8/10

El nombre de este grupo recuerda la famosa cinta de Moebio. Esa a la que por muchas vueltas que le des siempre te muestra la misma cara, con lo que terminas aburrido. No tendrás esa sensación oyendo su obra homónima, primer trabajo que publican y del que, pienso, se pueden sentir bastante satisfechos.

Procedentes como grupo de Madrid, aunque de orígenes varios (Madrid, Granada, Argentina, Australia...), Moebio practican Rock de tendencia indefinida, aunque es fácil catalogarles de melódicos y contundentes a partes iguales, pudiendo compararse su sonido al de bandas nacionales tipo Sober, Savia o Skizoo, que aunque son referencias bastante diferentes entre sí, ayudan a hacerse una idea del estilo que desarrollan. También me recuerdan a bandas como Him o The Rasmus, y es que la oscuridad y la melancolía también forman parte de su propuesta.

El disco está perfectamente ejecutado. Los temas son todos buenos, con canciones de caña directa como Abismo, Metáfora, Hotel Madrid, Espérame... y otras más sosegadas: Espiral, La Búsqueda... Con todo, las partes más rockeras se alternan con momentos atmosféricos y oscuros en la mayoría de los temas. Instrumentamente el grupo vuela alto, consiguiendo un sonido compacto y sutil a la vez en el que todo funciona a la perfección. Pero ha sido Karmona, su guitarra solista, el que más me ha llamado la atención, con una gama de riffs contundentes y unos solos sencillamente geniales.
Pero Moebio, el disco, tiene su punto álgido. Ese tema que hace que, la primera vez que lo oyes, grabes su nombre en tus meninges y acudas presto a Internet a buscar información sobre el grupo. En mi caso, fue el vídeo de su tema Dominó, emitido en el programa MTV Rock, el que cortó mi respiración durante los 4' 52'' que dura. Y es con lo que os dejo. Un temazo que combina su riff aplastante con coros memorables y una melodía embriagante. Además, me ha salido un pareado ¿Qué más se puede pedir?


12 de abril de 2009

Un disco: IT BITES - The Tall Ships (2008)

10/10

It Bites son un grupo inglés de Rock Progresivo, que con este The Tall Ships parece ser que retoman una carrera que dejaron allá por el 91, después de grabar tres discos. Y digo parece ser porque no tenía ni la más remota idea de que estos "Eso Muerde" existieran. Lo que no ha sido óbice ni cortapisa para disfrutar de un DISCAZO como la copa de un pino.

The Tall Ships contiene once pistas de un Progresivo que se mueve por la rama más melódica del género sin olvidar, como no podía ser menos, los pasajes algo más intrincados y complejos. Sobre esta base construyen It Bites su universo sonoro, llevándonos de la sinuosidad de sus melodías (Playground, The tall ships, Fahrenheit...) a los sonidos más progresivos propiamente dichos y cuyo máximo exponente es This is England, tema largo final típico de este tipo de trabajos. Aunque no he oído nada de sus anteriores discos, tengo la sensación de que el grupo ha sabido recuperar su sonido de antaño, porque The Tall Ships, el disco, suena añejo, y nos transporta a los 80, década en la que desarrollaron su primera etapa. A mí me suenan a unos Toto más progresivos.

Un disco de una altísima calidad en todos sus aspectos, sin un minuto de desperdicio y que recomiendo de todo corazón :-). No he encontrado vídeo de promoción del disco, y lo que hay de interpretaciones de estos temas en directo es de muy mala calidad. Así que, a riesgo de ser tachado de chapucero, os pongo uno de 1988 que es bastante bueno, y que me sirvió para comprobar que, efectivamente, su sonido actual es el mismo que el de entonces.